Tengo un amigo que vende libros de Diseño y Publicidad, importados por el mismo. La gracia es que el los selecciona y los lleva a las agencias que le han comprado por más de 15 años sus exquisitas importaciones. La técnica es sencilla, mi amigo sabe perfectamente que dichas publicaciones son miel puesta en la barbilla de abejas apuradas por el día a día clásico de las agencias que, cuando están en sequía creativa se “inspiran” en dichos fantásticos y salvadores textos.
Recuerdo que hace 15 años atrás el que tenía más demanda era el famoso Black Book, una colección de las nuevas iniciativas mundiales en publicidad. Ahí está la nueva creatividad con nuevos logos, comerciales, fotos, y un cuanto hay para aquellos creativos abandonados por las musas que necesitan un empujoncito para cumplir con las metas del día.
Hoy, se “inspiran” en Youtube, era que no. Pasa que las grandes marcas, las que tienen ejecutivos astutos, creativos y agencias solventes que se dedican a instalar los nuevos lineamientos de la comunicación, son los que comprenden que la publicidad tradicional es un cadaver caminando. Son los mismos que diseñan sus estrategias de marketing y acciones creativas sobre la base de lo que aprenden de sus consumidores, sus nuevas tendencia de consumo, sobre cómo se hace para liderar a nivel mundial y construir marca.
Esos profesionales de tomo y lomo, son los que cuelgan sin vergüenza sus trabajos en YouTube y que en todo el planeta observamos impresionados sus trabajos, con ganas de encontrar en Chile a esos ejecutivos, Clientes creativos y arriesgados que desean por sobre toda las cosas, construir sus marcas y hacerlas valiosas bajo las nuevas normas de la comunicación digital.
Antes era simple, se copiaba y con suerte era tema en el ambiente publicitario santiaguino. Hoy es distinto, los copiones se pillan en un rato.
T-Mobile colgó el 30 de abril del 2009 (hace un año) un vídeo que muestra un flashmob hecho en Trafalgar Square de Londres de miles de personas cantando “Hey Jude” de The Beatles.
Hasta ahí todo bien. El problema es que la multitienda chilena Paris junto a su agencia DDB para “celebrar” el Bicentenario copió, en toda la expresión de la palabra, la idea, tomas, ambientación y producción la iniciativa de T-Mobile. Sumado a ello y sin permiso de los autores usó la canción “Todos juntos” de Los Jaivas.
El asunto queda ahí, como una copia más, de las tantas a que nos tienen acostumbrados los “creativos” chilenos. El tema es que hoy existe una cosa que se llama REPUTACION DIGITAL, con la cual se influye o se es el hazme reír de los consumidores.
Cuando la cosa sale en el diario “Las Ultimas Noticias” (que no es precisamente un diario de negocios, si no un diario masivo y farandulero) la marca ya salió trasquilada y al igual que otras iniciativas copiadas anteriormente por otras empresas similares, la huella de la torpeza queda registrada para siempre. Sí, es cosa de revisar hoy el trackeo de la marca Paris en Google y darse cuenta que, lo primero que aparece sobre la empresa es la huella digital que está dejando su desacierto.
Cómo se arregla tamaño desacierto? Primero sacando el comercial de la TV. Dejar de mostrarlo como la “gran cosa”. No nos gusta que las marcas celebren el Bicentenario de la República copiando iniciativas de otros.
Segundo, diciendo la verdad. No hay cosa más valiosa en los medios digitales que hablar con la verdad. Cuando un empleado de Domino’s subió un vídeo mostrando cómo supuestamente hacían las pizzas, el CEO de Domino’s hizo en horas un vídeo y dio la cara dando explicaciones. O sea, la tormenta digital se arregla en los medios digitales, no en comunicados de prensa que nadie lee, ni mucho menos haciéndose los lesos.
Las lecciones de todo esto? Mirar, admirar, inspirarse no es malo, al contrario es muy bueno, pero eso debe servir para iluminarnos no para dejar de lado nuestro trabajo creativo.
Reflexión
Qué sucede si la creatividad y el arrojo de los Ejecutivos de Paris y su agencia de publicidad hubieren trabajado al servicio de la real construcción de marca? Hacen noticia porque te han visto el vídeo 2.523.419 veces (hasta ahora 13-04-2010 18:03), no por “copiónes”.
A los que me siguen en Twitter tal vez leyeron el pasado domingo mis quejas con las ediciones centrales de los canales de TV chilenos. Dichos medios no hallaron nada más importante y valioso que salir al aire como primera “noticia” con un enlace a los peajes de las carreteras, para hablar las mismas obviedades a las que nos tienen acostumbrados hace años. Es tan ridículo el enlace “en vivo” que podría haber sido del 2007 y nadie se habría dado cuenta, porque de noticia, nada. (Noticia… nuevo, me entienden?)
Para mi, ver TV, leer medios, intentar informarme tiene que ver con obtener antecedentes neutros para hacer mi opinión fundada. Espero que los medios de comunicación me den las señales, los análisis sin sesgo, la información transparente para tener opinión. Mi opinión.
Eso es lo que espero, y eso es lo que hacen los grandes medios, que a diario admiramos y muchos de nosotros leemos. En Chile, a parte de “El Mostrador“, algunos aciertos de “La Tercera“, el programa de Chilevisión “Tolerancia Cero” más el Centro de Información e Investigación Periodística, Ciper no hay más en quien confiar ni mucho menos leer, escuchar o ver (olvidaba la radio BíoBío como buen ejemplo).
Desde mi humilde visión como consumidor de información, la calidad de los medios de comunicación chilenos es pobrísima. Llenos de lugares comunes, preocupados de si el “conejito” les trajo los “huevitos” a los niños chilenos o de si el poto de equis modelo es de plástico o real. Ni hablar de política, ya que rápidamente se colocan donde los dueños de los medios dicen, cero independencia editorial.
La TV es una pachanga periódica y reiterada de matinales de vergüenza a los que les instalan un periodista de prestigio, para que se vean como no se verán nunca, como algo serio y responsable. Los noticiarios hablan 30 minutos -de 60- de fútbol, como si fuese lo único que deseamos ver. No existe la esgrima, ni el ajedrés o el atletismo.
La radio, en FM es una suerte de transmisión de cuñas publicitarias eternas con una o dos canciones entre medio.
La web, llena de banners molestos, sin respeto por normas mínimas de usabilidad y desde el punto de vista periodístico cero aporte. Se pautean con la TV, cuando debiera ser al revés.
No seré yo quien decida qué es malo o bueno, sólo expreso mi frustración de ver un periodismo banal, falto de independencia, siútico, manipulador y muchas veces abiertamente mentiroso.
Hay muestras de valentía, independencia y sobriedad. Varias, pero hay una que enseña cómo se usan los medios sociales, esos gratuitos, al servicio de cualquiera, descentralizado, usable, pero sobre todo social. WikiLeaks es el periodismo de internet, ese que no olvida que su deber es informar, ser neutros y que su misión es entregar argumentos para formarnos una opinión. Es de ese periodismo, que asume que la realidad es un bien común y que hacemos entre todos.
Cuando Gutenberg imprimió la primera Biblia nunca imaginó lo que vendría, su afán era la reproducción no la provocación de los cambios sociológicos fundamentales para la era moderna y que fueron, el cisma de la Iglesia con Martín Lutero y el invento de un dispositivo que inventaría a la vez nuevas industrias y oficios. Una de ellas fue la de la “prensa escrita”.
El invento de la internet tampoco buscó lo que está provocando, sin embargo y al igual que en los albores de la imprenta, estamos mirando cómo imprimir la Biblia, no en asumir que las personas y el conocimiento cambian cuando dejamos de tener un intérprete de lo divino, como sucedío con a Iglesia en ese entonces.
Lo que sin duda provocó efectos trascendentales para el comercio, la religión, la vida de la personas y sentó las bases del desarrollo intelectual moderno está sucediendo con la vida digital, como el reflejo de un espejo que nos hace remontar inexorablemente 450 años atrás.
Y ahora que la vida se digitalizó qué sucede con la prensa? Por qué, después de diez y tantos años, los que fueron durante 400 inventores y dominantes de la información no saben bien cómo reaccionar ante los nuevos escenarios digitales?
Es que estamos en presencia de obispos y clérigos sordos y ciegos ante los profundos cambios que suceden, tal y como sucedió con Martin Lutero? Somos los bloggers los Martin Lutero de nuestra nueva era?
Suceden tantas cosas que lo único que veo es cómo los últimos estertores de una forma dominante y poco democrática de comunicar empieza a extinguirse.
Porque mientras aún se debate, incluso dentro de la academia acerca de la visión de las comunicaciones desde problemáticas tecnológicas, pocos son los que cuestionan todo el edificio gutenberiano desde la Experiencia de las Personas ante los contenidos digitales.
Cabe preguntarse qué sucede? Qué pasa con los ejercicios fallidos de contenidos pagos y la vuelta atrás en modelos de negocios añejos y ciegos.
Ciegos, porque es cosa de mirar cómo Google hizo para ser rentables como para por último copiarles. Sordos y ciegos, que ante la evidencia insisten en formatos prestados como son los banners, traducción literal de un medio análogo hacia uno muy distinto como es el digital.
Hoy el usuario tiene el poder. Poder para creer, para seguir, sugerir, promover y construir reputación de sí mismo y de lo que le rodea.
En Chile, leer “El Mercurio” en especial los domingos es parte del arribismo nacional. Sin embargo el poder no está en “El Mercurio”, ni en TVN. El poder está en “Reclamos.cl“, en Twitter, en Facebook o en las búsquedas de Google.
El poder está en los lectores que no quieren ver la maldita publicidad y se arman de herramientas para aguar el “negocio” de los diarios en línea.
Qué hacer? Al menos tener en cuenta que para enfrentar lo digital se deben considerar tres factores fundamentales:
Los sistemas digitales sirven para COMUNICAR. Lo hemos repetido incansablemente, el respeto de la Experiencia de los Usuarios tiene que ver con que sean accesibles, usables y sobre todo actualizados justamente cuando los usuarios lo necesitan.
Han pasado 30 horas desde el terremoto en Chile y llama la atención el fracaso digital de las autoridades y servicios básicos en el uso de los medios digitales como canales afectivos para mantener a la población informada y sobre todo, para marcar presencia efectiva. Gran parte de las quejas de la población que escucho en radio o leo en Twitter (a través de #terremotochile) es la falta de comunicación, la carencia absoluta de una voz que lleve la calma y diga qué hacer a través de éstos insuperables canales de comunicación.

La Oficina Nacional de Emergencia Onemi tiene un sitio web inútil ante las emergencias (!), no tiene versión móvil básica. El sitio informa con formato de diario, tardíamente los grados y lugares de las réplicas tarde y mucho después que la prensa y el sitio del Gobierno norteamericano. No tiene Twitter ni ningún red social, ni usa Google Maps para georeferenciar la situación, ni hablar de un canal TouTube.

Carabineros de Chile tiene el sitio caído. Su canal Twitter no publica nada desde el 10 de marzo del 2009. El canal YouTube no se actualiza hace un año…

Gobierno de Chile: el sitio web sólo sirve para promover cosas, no para gobernar. Sin Twitter. El último vídeo en YouTube es del 22 de febrero de un homenaje hecho al Ministro Secretario General de Gobierno. Sin duda alguna nadie en el gobierno de Chile sabe que Obama transmite en vivo por esta red social sus importantes iniciativas (el último vídeo es de hace 19 horas).
No quise buscar material de las intendencias o municipios para no seguir avergonzando a más funcionarios.
La empresa privada no lo hace mejor que el Gobierno. En un país donde hasta las moscas están privatizadas, es clave que las empresas que venden servicio básicos como agua, energía eléctrica y gas, TV, acceso a internet e infraestructura tengan canales efectivos y eficientes para mantenerse comunicados con sus Clientes.
Las líneas de emergencia no contestan, tampoco sus ejecutivos de RRPP hablan por las pocas radios que transmiten. Cuán útiles hubiesen sido sitios web con información sobre el estado de sus servicios, canales Twitter o aplicaciones móviles, para estar al lado de sus Clientes, para cumplir con todo lo que nos dicen en sus agotadoras campañas de publicidad.
Quiénes son los grandes ganadores (por decirlo de alguna manera) en ésta emergencia que seguiremos viviendo por varias semanas:


Nunca como en las emergencias es que se pueden apreciar las carencias o fortalezas de los medios digitales bien pensados, diseñados y programados. Nunca ha sido tan valioso para un sitio web ser accesible, usable y actualizado. En ningún otro momento ha sido más importante sentir la estrategia digital del Gobierno y los servicios básicos ante el terremoto en Chile.
Los chilenos olvidamos pronto las malas cosas y pronto volveremos a la normalidad. Ojalá los ejecutivos y autoridades que compran soluciones para medios digitales aprecien más una aplicación útil para iPhone, un canal de TV por internet, usar Twitter como canal efectivo, etc.
Ojalá que vean lo útil que es para sus audiencias que piensen en ellas y sólo ellas.

Siento que la publicidad como la conocemos hasta ahora está muerta. El gran responsable de ello es la digitalización de la vida, donde los publicistas llegaron tarde. Por lo mismo los que hacemos comunicación tenemos el deber de estudiar, pensar, sugerir y probar nuevas metodologías que permitan a las marcas incrustarse en el set evocado de los consumidores.
Si pensamos la palabra publicidad como “hacer público” está obsoleta, porque habla de una comunicación unívoca, donde hay uno que habla, las marcas y otros que escuchan, leen o miran, los consumidores.
Con la irrupción de los nuevos medios de comunicación sobre canales digitales, la comunicación se democratizó porque el poder de comunicar masivamente e influir deja de estar sólo en las marcas y se transversaliza a cualquiera que posea una computadora o un móvil y un medio digital para difundir su mensaje.
A su vez el mensaje se construye sobre la base de la Experiencia, los medios digitales son efectivos cuando hay una Experiencia de Usuario positiva y real. Si no hay verbos posibles, no hay comunicación.
Por lo mismo junto con haber dicho hace un tiempo que con la irrupción de los medios digitales el consumidor “es el medio y el mensaje“ podemos agregar ahora, con los Social Media o Redes Sociales que el mensaje es la Experiencia.
Para afirmar aquello he desarrollado el siguiente modelo de comunicación digital que considera ambos nuevos fenómenos sociales desde donde emerge el fin de las “campañas publicitarias” para pasar a las iniciativas. Por qué? Porque las campañas dejaron de tener líderes y las iniciativas digitales son imposibles sin uno. A su vez la clave de toda iniciativa digital de comunicación son los influenciadores que provoca el Marketing de Influencia Social. Los nuevos liderazgos provienen de aquellos que como consumidores suman más consumidores, aquellos que influencian positiva y transparentemente.
