Por motivos que no viene al caso contar acá el año pasado, en agosto tuve que hacer una denuncia en la Fiscalía de Viña del Mar. Después de esperar varias horas sentado mirando una TV en la recepción de las oficinas de la Fiscalía, alguien (no sé quien, ni qué cargo, rango, ni nada) me tomó la denuncia.
Han pasado 8 meses y nunca más supe de la investigación, nadie me ha contactado, ni sé qué pasó. El delito que denuncié sigue impune y, al que identifico como responsable del ilícito en libertad.
La semana pasada decidí llamar para saber de la causa o como se llame el proceso de investigación y ahí empieza otro calvario que demuestra cuán alejado está este servicio de aprovechar las herramientas digitales y de comunicación para evitarse salas llenas de gente esperando, teléfonos reventados de llamadas y lo peor, ciudadanos como yo molestos al límite con la ineficiencia comunicacional del un servicio vital para que se haga justicia en nuestro país.
Encontrabilidad
Lo primero que hice (y hace la gran mayoría) es buscar “fiscalía viña del mar” en Google. El resultado es triste, aparece de todo menos la Fiscalía de Viña del Mar.
Después se me ocurrió buscar “fiscalía nacional”. Ojo no es menor lo que relato, ya que es a través de las palabras claves que de alguna manera quedan en nuestra memoria, cómo buscaremos una institución, empresa o servicio. De ahi a que las comunicaciones corporativas deben pensar en qué palabras claves quedan en nuestra memoria ya que existe una altísima posibilidad que lo busquemos en Google.
Apareció en primer lugar “Fiscalía Chile”, era un avance. El problema es que se llama también Ministerio Público de Chile y cuando busco por “ministerio publico” aparece “Fiscalía Chile” y como botón de muestra de cuando las cosas se hacen bien en segundo lugar aparece el “Ministerio Público del Perú – Fiscalía nacional”.
Yo puedo dar con lo que busca porque tengo bastante experiencia con Google, pero no cualquier persona hará todo lo que hice para encontrar lo que busca.

Fue como volver al pasado, un sitio hecho en tablas, con links rotos, sin ningún respeto por el usuario. Pero eso puede ser una opinión subjetiva porque es feo, el tema es que no cumple ni con la página 1 de la excelente “Guía Web”. Ni hablar del Decreto100 que obliga desde el 2007 a que los sitios estatales cumplan con normas mínimas de usabilidad y accesibilidad. Todo mal.
La Arquitectura de la Información hace gala de esas viejas prácticas tan comunes en los 90 con el “Quiénes somos” de entrada y si revisas el menú, nada de lo que aparece ahí me sirve para saber sobre mi denuncia. Nada.
Obviamente las “Noticias” de funcionarios en inauguraciones está al centro, porque es lo que más les importa, mostrarse.
Pero como soy ingenuo, seguí pensando que entre tanta porquería habría un buscador de las causas y se podría tener al menos un reporte de los avances, no pido mucho. Tampoco.
El Diseño Visual es terrorífico, quién puede construir identidad nacional así, quién sentirse orgulloso con este tipo de Diseño?
Ni hablar del código noventero. En fin.
Atención telefónica
Llamo, ingenuo yo. Si lo único que deseo saber es en qué está, qué ha pasado con la denuncia, nada más. Es más, llamo porque tal vez me llamaron y no estaba, llamo PORQUE QUIERO INFORMACIÓN!
La mesa central responde presurosa a mi llamada, me preguntan el RUC (RUC sí erre-u-ce). Felizmente cuando fuí hacer la denuncia pedí un papel que identificara lo que había denunciado y a regañadientes me entregaron uno con unos códigos de barras (que me hicieron soñar con eficiencia alemana) y unos números, entre ellos uno que se identifica como “Rol Unicoxx” (sí, con dos equis al final).
Ni les cuento la conversación kafkiana entre que me piden el RUC y yo busco y busco en el papel sin encontrarlo. Al final ese era el número.
Telefonista: “Ah, eso lo lleva el señor Alvaro Ortiz anexo 265 5838 o 48″
Yo: Presto y feliz con al fin el anexo llamo, y llamo, y llamo a los dos números. Nada o no responden o está ocupado. Intento por 4 días hábiles en horarios de atención a público llamar y llamar. Nada.
Hoy respondió alguien, me “transfiere” y listo, me colgaron en vez de transferir. Plop! Intento vanamente decenas de veces hasta que decido ir al sitio web y dejar un mensaje (no muy alegre) sobre la porquería de servicio que tienen. Ja! No hay donde dejar quejas. Deben sentir que no de qué quejarse. Ah, no si hay unos iconos arriba a la derecha! Ninguno tiene link (aaaaarrrrrrjjjjj)
Llamada a las 11:53 a la Mesa Central 265 5800:
Yo: “Puedo hablar con el señor Alvaro Ortíz, por favor?”
Telefonista: “Para qué sería?”
Yo: Explico todo lo que leíste.
Telefonista: “Ah, es que por ordenes superiores no puedo transferir llamadas a los fiscales” (!)
Yo: “Cómo dice, sólo quiero saber qué sucede con una denuncia que hice”
Telefonista: “va tener que venir no más, no informamos nada por teléfono” (para qué los tendrán me pregunto).
Yo (indignado): “Deme su nombre y el del superior que le dio esa orden”
Telefonista: “Pero no se ponga así, sólo tiene que venir y aquí le damos toda la información” (!)
Yo (rojo de ira): “Haré público todo esto, lo encuentro medieval y sólo demuestar cuan equivocados están al atender así a los chilenos”
Nota: tengo los nombres de la telefonista y el funcionario que le ordenó no traspasar llamadas. :P
Reflexión
Todo esto no sucedería (porque me imagino que le pasa a todos los que osan llamar a la Fiscalía de Viña del Mar) si usaran los medios digitales para construir comunicación:

El “Edificio N” es una estructura comercial situado cerca de la estación de Tachikawa (Tokio), en medio de un barrio de compras. Clásicas son las vallas comerciales, avisos y demás que se colocan en las fachadas de dichos edificios, tapando la estructura y dañando todo esfuerzo arquitectónico.
El proyecto es una alianza entre la oficina de arquitectura y diseño japonesa, teradadesign y la agrupación Qosmo que como solución utilizaron un código QR como aplicación en la fachada del edificio. Al leer el código QR con un dispositivo móvil se va a un sitio que incluye información a la fecha de la tienda. De esta manera imaginan un paisaje urbano sin trabas y mejora en la calidad de la información que normalmente entrega el retail en sus fachadas.
El 15 de diciembre del 2009 se lanzó una versión imitada para iPhone hecha especialmente para el “Edificio N”. La propuesta de los creadores es mostrar el interior del edificio a través de las conversaciones en Twitter que están sucediendo en ese momento y que van apareciendo en la aplicación. Además se puede navegar información de compras, hacer reservas y descargas de cupones.
Las aplicaciones en realidad aumentada fueron soñadas por el diseñador chileno Herbert Spencer con MediaFranca, proyecto de postgrado en Carnegie Mellon sin que ésta tecnología existiera. Eso sucedió el 2007, sólo dos años después, se empezaron a hacer realidad en un sinnúmero de aplicaciones desde la realidad aumentada y la geolocalización que confirman lo visionario e importante del trabajo de Herbert al entender que la vida es móvil en redes de intereses indeterminados y de segmentación propia como lo demuestra el “Edificio N”.
Estamos diseñando para una institución financiera varios soportes. Este trabajo es parte de la idea de construir un ecosistema digital tal que permita construir un experiencia ubicua y eficiente en cualquier soporte entregando a través de una buena experiencia una comunicación de marca que la destaque y acerque aún más a sus potenciales clientes y los actuales. El ecosistema incluye intranet, web corporativa, aplicaciones para iPhone y Blackberry, web-móvil y ambient displays.
Cuando diseñas para móviles el trabajo más relevante y que hará la diferencia es la Arquitectura de la Información ya que como publicamos en su momento, ésta parte se define desde las reales necesidades que pueda tener un usuario desde el punto de vista del servicio y no qué contenido quiero poner en dichos soportes.
En la medida que tienes más capacidad gráfica y de interacción, como iPhone estás más tentado de colocar elementos y saturar la navegación desde la idea que una aplicación es “como una web más rápida” lo que es un error clásico.

Fox Business

BusinessWeek

HSBC
Hicimos un benchmark de aplicaciones financieras y lo que más destaca son aquellas de servicios periodísticos financieros, más que de instituciones. Esto hace que un chileno use la aplicación de Bloomberg.
Credibilidad es una tarea para las interfaces, en iPhone construir dicha credibilidad como aplicación se centra en entender que hay muchas aplicaciones que ya utiliza un usuario iPhone sumado a que hay ciertos estándares que respetar. O sea se diseña para lo aprendido, ya que esto hace la interacción más sencilla y rápida.
Dónde poder innovar? Sin duda en que el servicio no use los commodities que ya existen si no se centre en la interacción impecable, predecible y efectiva. La capacidad de cruzar la información y aprovechar las capacidades del iPhone, como por ejemplo de rotar imágenes horizontalmente hacen que la experiencia sea creíble y memorable. Ese es el desafío.

QFolio (Nasdaq)
La virtud de interacción táctil del iPhone es tan rica que es posible caer en lo general y no lo particular como servicio. Quiere decir que no es territorio para golosos ya que, como buena solución debe hacer pocas cosas, pero bien hechas.
De manera que es vital para diseñar una buena aplicación para iPhone considerar los siguientes aspectos:

Haciendo wireframes para móviles
Herramientas para Diseñar aplicaciones para iPhone
Movirtu es una empresa de beneficios sociales que coloca soluciones móviles a los más pobres del planeta. Su slogan “móviles para los próximos billones” lo dice todo. La idea de conectar a los desconectados tiene sustento económico; por cada 10% de penetración móvil, aumenta un 1,2% el crecimiento de una país como Kenya.
La compañía brinda soluciones de acceso a celulares a una población que posee ingresos promedio de US 2 diarios, o sea la capa más baja y abandonada de la población de Africa subsahariana y Asia del Sur.
“MXShare es un sistema de telefonía móvil virtual que se instala en el núcleo de una red de telefonía móvil y que permite a las personas que no pueden permitirse el lujo de comprar un teléfono hacer y recibir llamadas y SMS usando el teléfono de otros. El sistema no requiere teléfonos especiales, tarjetas SIM, o software de cliente adicional, funciona al instante en todos los teléfonos móviles disponibles hoy en día en África subsahariana y Asia meridional“