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Por qué volví a leer El Mostrador?

El Mostrador es uno de los pocos esfuerzos genuinamente digitales que existen en Chile. Su fundación viene desde los lejanos tiempos de la web 1.0, nació en momentos en que el NYT y El País cobraban por sus contenidos. La novedad era mucha: un diario grátis que no pertenecía a una de las “siete familias” que todo lo controlan en Chile. Un diario con cierta independencia.

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El Mostrador fue un emprendimiento que aplaudimos y defendimos, uno que empezó a pautear a los demás medios, era la punta del iceberg de los efectos de lo digital: contenido accesible y a veces bien independiente (al menos de Edwards y sus huaso-boys).

El modelo de negocio de ese entonces era la publicidad y no se sostuvo. Eran tiempos en que los otros medios tradicionales con diarios de papel, regalaban los banners en sus sitios como premio por la compra de avisaje en papel. Tiempos duros donde la gente de El Mostrador se ganó enemigos, como el mismísimo Agustín Edwards.

Después fueron a un modelo mixto de acceso a contenidos pagados. Una parte, creo que la home, era gratuita el resto pagado. Recuerdo que traté de pagarles, pero los sistemas eran tan básicos, en un país sin pagos en línea ni aceptación de tarjetas, que mi entusiasmo y el de varios se fue extinguiendo con el tiempo, hasta dejar de leerlo. Eso lo deben saber bien ellos si revisan sus estadísticas y aprecian cómo descendieron las visitas.

Hace unos meses revivieron, asumieron otra vez el modelo gratuito, lo re-diseñaron, contrataron gente muy capaz, 100% digital y salieron, otra vez a tratar de recuperar sus audiencias. Al menos conmigo lo lograron, tengo buenos amigos que trabajan ahí y en cada detalle se ven sus manos expertas, atentas y ansiosas de comunicación digital.

Por qué escribo sobre El Mostrador, porque estamos acostumbrados a sólo criticar lo malo a poner énfasis en lo que no se hace y no destacar lo que sí se hace y que para muchos es invisible.

Claramente han aumentado la audiencia y se ha vuelto a hablar de El Mostrador y usar como medio de lectura noticiosa, al menos en mi entorno.

Fuente: http://www.alexa.com/siteinfo/elmostrador.cl#trafficstats

Fuente: http://www.alexa.com/siteinfo/elmostrador.cl#trafficstats

El re-diseño rescató la esencia de lo que debe ser un diario digital, se lee claro, bien en varias plataformas (OSX, Windows y Linux) y todos los navegadores. En general se nota una preocupación por la usabilidad y la lecturabilidad de los contenidos. Aunque hay un abuso en el uso de las familias tipográficas o en el obcecado uso de banners (por favor lean los estudios!), sin duda los esfuerzos que hacen Miguel Paz, Ignacio Stark y todo el equipo de este diario se notan.

Sección de Home de El Mostrador

Sección de Home de El Mostrador

Su interfaz es limpia, sencilla y sin efectismos, cosa que se agradece.

Los problemas están en Arquitectura de la Información que deben solucionar en breve ya que es claro que no está pensado cómo crece el medio con nuevos contenidos e interacciones como el widget de Twitter para el terremoto de Haití. A su vez el etiquetado es complejo de entender y linguísticamente le falta definición.

En particular el Diseño de wireframe se pierde con el crecimiento de información, y en general es lo que pasa siempre cuando no está trabajado en profundidad la idea que un sitio web y en particular el de un diario electrónico es un ser vivo al que hay que diseñarle el futuro inmediato.

Hay algunas señales equívocas como el uso del menú y la barra de abajo “Claves”, al comienzo pensé que eran los sub-menúés.

Menú El Mostrador

Menú El Mostrador

En materia noticiosa, se aprecia una preocupación por el diseño editorial de usar distintas fuentes y en particular el uso de las “columnas” de opinión donde se explayan expertos, académicos y destacados de lo que se habla en la sección ayudan a lo que busco en un medio, construir mi opinión sobre lo que leo.

No entiendo bien cuál es el nuevo modelo de negocios, pero si aprecio que permitan identificarme. Por qué es bueno identificarse? Tengo el sueño que los medios adapten los contenidos a tal punto que cuando vuelva abrir El Mostrador, sólo muestre lo que realmente me interesa. Tal vez por ahi, pagar (discretamente) sí es una opción. Sin embargo, en éste momento sería bueno declarar para qué desean que me identifique.

La apertura real a los blogs es otro de los aportes y algunos chiches como el uso intensivo de Twitter y en particular lo atentos que están a dar la noticia para ojalá, hacer como antes y volver a pautear a los otros medios.

En general, el revival de El Mostrador es una brisa fresca en la web chilena que no ha pasado desapercibida, no por lo malo -cosa a la que los medios tradicionales nos tienen acostumbrados- si no, justamente por la calidad del trabajo y en particular por el aporte como medio independiente 100% digital.

En un país donde el poder político, económico y de medios está en sólo en un área del pensamiento, es sano que, medios como El Mostrador ejerzan su influencia que no sólo se logra con buenos periodistas, la Experiencia del Usuario es vital y en éste momento, la que me entregan es muy buena.


Viña del Mar destacada en Techcrunch

Viña del Mar


Un artículo publicado ayer en Techcrunch sin duda deberá tener efectos en la escena nacional por lo leído que es éste blog, pero sobre todo por los que lo leen. Emprendedores digitales de todo el planeta en busca de financiamiento, buen ambiente para crear nuestras empresas y nuevos servicios.

Lo que más me puso contento es que el autor destaque mi ciudad -Viña del Mar- como el paraíso donde venirse a programar y emprender tal y como sueñan miles con California. Las loas a la calidad de vida que tenemos acá, los profesionales, las cercanía de las viñas, el mar y clima me dan orgullo, porque así es, gozamos de una ciudad exquisita para trabajar y crear los nuevos servicios de la web.

Por eso mi AyerViernes estuvo siempre acá y no nos moveremos jamás. Nos gusta el mar, el aire marino, la ciudad sencilla, de gente amable y simple. Nos gusta recibir esa influencia cada vez que hacemos los proyectos para clientes de cualquier parte del planeta. Nos gusta ir almorzar a la casa, dormir una siesta de 20 minutos, ver a nuestras familias, caminar a la pega y sobre todo, nos gusta que los tremendos profesionales que trabajan acá, no se vayan a Santiago y sean lo más felices que puedan re-inventando desde sus oficios. Lo hacemos no sin una alta cuota de sacrificios que siempre se ven compensados.

Ni hablar de los estímulos que reciben los extranjeros de parte del Estado chileno para que se instalen en Chile. Esto igual me dio un poco de lata porque tantas lucas para los extranjeros y cuando los chilenos queremos dinero para hacer lo mismo nos llenan de burocracia y desesperanza, pero me gustó leer a mi ciudad y sus atributos innegables en un blog tan influyente.


Zurich y Google

Vine a Zurich aprovechando mi viaje a Bonn. Tener a 6 horas de tren, a los amigos de Panoramio y la sede de Google desde donde se decide Google Maps apetece a cualquiera (digital).

Cómo se conecta Zurich con Google? No es sólo porque sus oficinas europeas están acá. Eso creo.

Hoy estuve en el Museo Nacional Suizo y cual fue mi impresión cuando entro a la primera sala del impecable y completo Museo y me encuentro ni más ni menos que con originales de las “95 Tesis” que Martín Lutero clavara en el palacio de Wittenberg en 1517 y que diera inicio a la Reforma, tal vez el cambio más importante de nuestra historia dC. Sí, porque el invento de la imprenta detonó que Lutero entendiera que las indulgencias eran un sacrilegio. La interpretación de la divinidad estaba en lo que cualquier ser humano interpretara de un libro llamado Biblia. Impreso.

El Museo está además la Biblia alemana que Lutero se empeñara en imprimir, adivinen financiados por quiénes. Los suizos.

Esta tierra y su historia se conectan a los cambios más trascendentes que hayamos vivido tal y como es el invento del nuevo medio como fue la imprenta y por ende el libro. La historia de Suiza además se centra en ese invento y sus influencias dan para otro post.

Entonces, es en el Museo que todo me cuadra como nada, no es gratis que Google esté acá. No al menos para mí, y tal como nos contara Jobs, sólo unes los puntos hacia atrás, esos que se unen cuando ya recorriste el camino y te fijas que las decisiones tomadas apadrinan nuestra historia y presente.

Camino a Google pensaba qué hago acá, por qué y para qué vengo.

Para escuchar y aprender. Simple. Porque a diario construyo los puntos que sé se juntarán y tendrán sentido a futuro. El instinto me ha traído a descubrir Zurich, su gente, los tranvías, el tren que sale a todos lados a todas horas, sus estaciones siempre llenas de viajeros de cualquier a cualquier parte.

Estar en Google es como estar en el sueño dorado de cualquier emprendedor. Es todo lo que sabes, gente de todas nacionalidades, aromas a nuevo, instalaciones envidiables, dispensadores de gomitas por doquier, café expreso para leer un libro de la biblioteca gratuita… Espacios para juntarse por todos lados, juegos, billares, ah! claro, laboratorios de usablidad, pasillos, salas para dormir siesta a oscuras acompañado sólo por peces que te miran desde el acuarios, médico, tubo de bomberos para bajar a pisos inferiores, colores y grupos pequeños de gente (no más de 6) en espacios comunes, con pizarras y plumones para que nada se quede en la memoria y todo quede impreso en dibujos de murallas con espacios sin papales, de tipos amables y sonrientes.

Venir a Google es gracias a José Florido y Joaquín Cuenca, ambos de Panoramio, el agregador de fotos que inventaran con Eduardo Manchón y vendieran un buen día del 2007.

José diseña Panoramio y Joaquín además de socio es programador. Gente amable, tranquila y muy enterada que no tiene problemas de abrirse a un emprendedor que les vino a quitar unas horas de sus vidas. Nada de lo que hablamos lo puedo ni debo decir, nadie me lo pidió pero es lo que corresponde ya que vine a que escucharan en qué andamos con AyerViernes y sobre todo a escuchar y aprender de sus importantes opiniones en un entorno que propicia las ideas y estimula en alma.

Escucharlos fue entender que no he perdido el tiempo y mucho mejor que vamos por el camino correcto, no porque queramos ser Google, no, eso se los dejo aquellos que creen que con copiar los muebles serán alguna vez la uña de Google. Estar acá ordena mis ideas, mis ansias y sobre todo mis futuras acciones, que casi como en una novela que ya fue escrita, estoy uniendo hacia el futuro esos puntos que cada día que pasa veo con más nitidez.

Estar con José y Joaquín fueron 6 meses de un Master en emprendimiento, de sabiduría y sobre todo de que las personas importantes son simples, sin opulencias ni estruendos, son chicos de blue-jeans como todos, que alguna vez decidimos cambiar el mundo.

Gracias Joaquín. Gracias José. Gracias Eduardo.

Auto fotógrafo de Google Maps

Auto fotógrafo de Google Maps


Las escuelas de negocios están equivocadas

“He llegado a creer que mucho de los que mis colegas y yo hemos enseñado ha causado real sufrimiento a muchos, ha suprimido la creación de riqueza, desestabilizado la economía mundial y acelerado la desaparición del capitalismo del siglo XX en EEUU que jugó un papel central.

No fuimos estúpidos ni malos. Sin embargo hemos ayudado a producir directivos y profesionales de negocios en los que se desconfía y que son despreciados por la mayoría de la gente en todo el mundo. Es un gran fracaso.”  Shoshana Zuboff

Las palabras anteriores son de una reputada profesora retirada del Harvard Business School cuyas declaraciones vienen en la última Businessweek. Dejan perplejo y con un dejo amargo pero a su vez con la clara convicción de que las cosas pueden cambiar positivamente.

Cuando una connotada personalidad académica, del peso de Zuboff dice literalmente “nos equivocamos, hemos formado mounstros” necesariamente mi mente se proyecta en Chile, paladín de hacer las cosas bien, correcto país que ha hecho todo lo que los genios de Chicago y Harvard mediante, nos han dicho hacer.

Somos la copia feliz de todas las teorías modernas de la economía, pero algo anda mal. Santiago es la ciudad con más índice de enfermedades mentales del planeta. Caminar por la capital es exponerse a la agresión permanente, la división social y la evidente soledad de sus habitantes.

Por lo mismo me pregunto, serán capaces algunos connotados profesores de las escuela de Negocios chilenas  en decir algo parecido? Son capaces de mirar hacia atrás y dejarnos de triunfalismos ridículos para pensar por un instante qué clase de egresados salen de dichas escuelas?

Cercanos que estudian en dichas escuelas de Negocios me han dicho que comulgan con la idea que la salud de las mujeres es más cara porque llevan consigo un útero reproductor y que no puede toda la sociedad “pagar” dicho mayor costo en la salud de las chilenas. Y decenas de tonteras más livianas como que los diseñadores sólo servimos “pa hacer los monos” o que la desocupación es útil para que los ocupados sepan lo que es el infierno del desempleo.

Son chicos que estudian para ser gerentes de alguna gran empresa donde aplicarán las mismas atrocidades que enseñan en Harvard y que ahora llenan de arrepentimiento a la eximia profesora. Los mismos que deciden que nos deben llamar un domingo desde un call center sureño para ofrecernos un candidato a senador, un crédito o un notebook. Son los mismos los que revientan de malos contenidos los medios de comunicación masivos acogidos por periodistas que buscan al “hombre que mordió un perro”.

Sin embargo la gracia de la sociedad norteamericana es la de darse cuenta dónde estuvo el error. Los gringos, hoy apabullados con su modelo capitalista sin vigilancia alguna del Estado empiezan a pensar y preguntarse, por qué nos pasó ésto?

Nos hemos preguntado alguna vez en Chile, por qué nos han pasado las cosas malas que hemos vivido? Así, desde la fama académica?

El problema siempre es que todo parece bien, todo se ve normal. Por eso es bueno observar el comportamiento en sus cargos de los egresados de dichas escuelas y cruzárlas con la ética. No son acaso esos mismos egresado los que deciden pagarle a los proveedores a 30 o 90 días?

La ética no es algo que se asuma porque se enseñe, tampoco la historia. En Harvard lo creían así, pero se equivocaron. Se equivocan las escuelas de negocios chilenas?

El cura Berríos cree que sí.


No hay modelo freemium sin experiencia de usuario

Cada vez es más difícil que pagues por usar un software. Hoy hablamos de servicios en línea casi siempre gratis. La idea de una aplicación por la que pagas derechos para usarla en tu computadora y que debes actualizar pagando por cada nueva versión es un modelo de negocios agotado.

Con el empoderamiento y triunfo del navegador como base del acceso hacia el mundo en línea, tal y como piensa Garret con Aurora todo lo que haces empieza a ser posible a través de tu browser. Puntualmente es tan así que en AyerViernes hace rato que nadie usa -ni pagamos- licencias Office, sólo por dar un ejemplo.

En general las comunicaciones se han integrado a lo que sucede dentro del browser y en este sentido los software que no corran por el gran acceso a la humanidad y que son los browsers están sepultados y son historia. El negocio ya no está en la máquina si no en la nube. Por ejemplo, usamos Highrise para todas nuestras gestiones comerciales, apoyadas siempre con Google Docs. Basecamp para la gestión de los proyectos que estamos ejecutando.

Como tenemos puenteado nuestro dominio via Google Apps dejamos de recibir los cientos de spam que acostumbraba, además de usar todas las potencialidades de la Agenda comunicarnos por GTalk, etc. Todo gratis.

La pregunta del millón es cómo Google gana dinero. Su modelo de negocio es ofrecer decenas de servicios de alta calidad, sencillez en el uso, claridad y estabilidad sólo para que podamos ver, en algunos de ellos publicidad contextual. Además en el caso de Google Apps si deseas específicamente servicios empresariales por US 3.700 anuales (v/s los US 37.000 de Microsoft Exchange 2007) accedes a más y mejores servicios. Este modelo se llama freemium, uno por el cual puedes gozar de toda la potencia del servicio y sólo un pequeño grupo paga un poco por servicios premium, con los que se paga el servicio gratuito de los demás.

Sin embargo los servicios freemium requieren de una valor añadido que va más allá de ser ubicuo en la solución. Como conversamos en el 5to Seminario de Publicidad Online de la IAB, la publicidad y los servicios en línea también requieren de un factor clave y anónimo para el éxito, una buena Experiencia de Usuarios. O sea, servicios que no respeten la accesibilidad, usabilidad y que no trabajen bajo estándares W3C están destinados al fracaso.

No sólo debe ser gratis, debe ser usable y escalable. Todos y todo se vuelca hacia la web a través de los browsers, pero para muchos en Chile -casi la mayoría- que no han hecho las tareas de Nielsen o se han preocupado por la Experiencia de sus Usuarios, la verdad es que están bien perdidos y ahora que todo empieza a correr sobre tu navegador, están con el tiempo en contra.

Hay aquí una enorme oportunidad para los emprendimientos sobre todo en regiones como la de Valparaíso, que posee de las mejores escuelas de ingeniería, diseño y negocios en Chile y América Latina. Si sumas a eso la calidad de vida impagable que gozamos  en Viña del Mar, empoderizarse con alguna idea de servicio en línea bajo softwares web-based es una real opción de hacer industria influyente y global. Freemium, recuerda este concepto que te dará, tal vez el empleo del futuro.


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