Ser Profesor Universitario es profesar el universo desde la alegría y el hambre por aprender desde tu oficio.
Tengo la suerte de hacer clases en una Escuela donde el respeto por el otro, su oficio y experiencia inquietan. La libertad de cátedra que gozamos en nuestra Escuela de Arquitectura y Diseño en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso es envidiable porque sé que es una isla en medio de un medio cada vez más mediocre y burocratizado en exigencias de un mercado que lo único que busca es destruir la reflexión y libertad de pensamiento.
Nunca, nadie me ha sugerido qué enseñar ni decir, muy por el contrario, todo lo que hacemos surge desde el afán de la excelencia, la calidad y el sueño colectivo de cambiar y re-inventar el mundo desde nuestros oficios convergentes. Por eso la épica, porque la Universidad si no se construye desde la épica no es posible, no hay universos por descubrir ni menos profesar. No hay sueño.
La Universidad es el lugar donde se piensa, mejora, cambia y sueña la vida, esa es su esencia. Ahi está el conocimiento formal e informal que provoca los cambios necesarios para refundar el mundo que surgen desde la idea universitaria pública, transversal y democrática.
El destino es que se formen personas críticas, hambrientas de conocimiento, con sed por emprender y soñadores que nos digan que el mundo es otro, distinto y mejor porque lo soñaron e inventaron desde las aulas y los tiempos universitarios.
Es en éste preciso momento que vale la pena pensar por qué estudiar en tal o cual Universidad, más allá del sopt de turno o las llamadas ansiosas con ofertas obscenas.
Por mi lado, sigo soñando con un mundo mejor donde cabemos todos sin importar cuál es tu apellido, de dónde vienes, qué vistes o piensas, un mundo que he aprendido a cambiar desde mi Escuela de Arquitectura y Diseño, haciendo lo que más me gusta, soñar la maravilla universal del conocimiento y el estudio para cambiar la vida.
No todo lo que emprendo se transforma en una empresa, pero cada vez que eso pasa se van formando identidades propias para cada uno de ellas, con correo electrónico, teléfonos y direcciones distintas a las que debo sumar mis datos en la Universidad como Profesor.
A parte de tener que cargar siempre tres tarjetas distintas (unas claramente más lindas que otras) los receptores de éstas, creo quedan un poco confundidos con mis identidades paralelas. Al final, casi siempre tengo que entregar dos tarjetas que se complementan. No por nada Clerk existe, porque tengo un Hotel y AyerViernes.
Ahora que me voy de viaje por Clerk, debo cuidar, no solo los costos de elementos de este tipo si no también su transporte y disponibilidad convergente.
He pensado que lo mejor es tener una tarjeta que permita identificarme primero y luego en los negocios en que ando. La maqueta de abajo busca aquello. Qué opinas? Debo tener una tarjeta para cada emprendimiento? Tienes un problema similar?
Hay una serie de hechos que nos hacen pensar que estamos entrando a un nuevo período histórico uno marcado por las formas de cómo construímos lenguajes nuevos para comunicarnos a propósito de la digitalización de la vida. Hecho que coloca a nuestro oficio en el centro del debate ya que hay una nueva realidad que emerge desde los lenguajes que diseñamos a diario uno que posee opinión y conduce.
Las multiples pantallas como una realidad que obliga a soñar aquellas oportunidades antes pensadas sólo como periféricas y alternativas son uno de los parámetros nuevos que debemos asumir. Es real, no ficción. Asociado a la conectividad global (always on) desde donde emerge un nuevo ser humano empoderizado en ecosistemas múltiples y ubicuos que trascienden y transversalizan todos los segmentos de la vida diaria.
La Experiencia está íntimamente relacionada a un espacio digital que conversa, decide y fluye a través de las interfaces. Por lo mismo no es extraño que sea un Diseñador el que alerta que debemos diseñar desde y para los móviles primero.
El paradigma de la web y su menú superior, un wireframe repetido hasta el hartazgo está obsoleto. La web está muerta y le sobreviven las aplicaciones. El Flash y sus aterradores efectos en el Diseño, han quedado en el olvido gracias al HTML5.
El Diseñador se eleva como un actor político porque desde su trabajo emerge una nueva realidad, aquella que se construye desde el lenguaje de la visualización de los datos. El Diseño asume el código como la esencia de la nueva era. Atrás quedan la alquimia de las tintas y la física de los papeles. Processing mediante construímos el query de un futuro complejo escondido en la inteligencia de los algoritmos y que hemos aprendido a transformar en una evidencia hermosa.
Nuevas derivadas del Diseño surgen como respuesta a la idea que el Diseño es un factor de cambio que no debe estar encajonado en la estética subjetiva de lo posible. Pensando el Diseño para la Democracia como uno de Servicios hasta la idea del co-diseño son también tendencias que hablan de una disciplina viva, cambiante, clara con su sesgo histórico e influencia una que arremete para transformar la historia y cambiar el mundo.
Por eso sugiero que estamos entrando en una nueva era, la Era del Diseño una donde todos pueden diseñar y el Diseñador se transforma en un conductor un actor vivo que propone y asume su nueva posición de soñador de la nueva realidad a través de los lenguajes que diseña.
Hace unas semanas terminé de leer “Steve Jobs” de Walter Isaacson. No puedo ocultar que mi admiración por Jobs se multiplicó en miles ya que a través de esta biografía sentí que me regalaron entusiasmo, métodos, preguntas, respuestas, ideas, lágrimas y sobre todo una enorme cercanía con un ser genial, irreverente, sensible y sobre todo enamorado de nuestro oficio, el Diseño.
El autor felizmente no enfrenta su obra como un hincha más de la manzanita ni de Jobs. No es un lame-patas-de-discurso-fácil, oficio tan sencillo de ejercer cuando muere alguien. No, Isaacson con mucha admiración por la persona, construye un relato extremadamente sólido, entretenido y rigurosamente imparcial que demitifica al personaje y nos regala un ser humano complicado, contradictorio, muchas veces adolorido, drogado pero lúcido hasta sus últimos días, abierto, emprendedor y sobre todo sensible.
Por qué debes leerlo? Porque son varias clases de cómo emprender en un mundo mediocre y cómo diseñar el futuro para cambiarlo. Cada uno de los inventos de Jobs, son un relato apasionante de cómo se diseña la vida sin preguntarle nada a los usuarios, nada.
Una contradicción dirás tu? Sí, absolutamente. Vivo en constante contradicción y una de ellas es que el Diseño Centrado en el Usuario no tiene que ver con preguntar a cada rato lo que quieren las personas y mucho menos sus gustos.
Jobs, es (sí, es, presente) drástico y entre todos los regalos está esta frase que ya hice propia: “la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas”.
Tiene que ver con también asumir tus convicciones con urgencia, avanzar con valentía por la vida, a pesar de todo y todos y soltarte para caer al vacío sin temor ni angustia. Difícil, si es super difícil pero se puede, sobre todo cuando conoces al Jobs que recolecta botellas vacías para comer o caminaba 10 kilómetros para cenar una vez por semana en un comedor krishna.
Conocer todos los rincones de cómo emprender, la no relación que tenía con el dinero, cómo perder tu compañía sin perderla es muy importante porque al final si no te sientes como Charly o Jobs, no sirve. De eso se trata, de creértela: “soy el que prende y el que apaga la luz…”.
Cada uno de los diseños que tanto admiras y conoces, los objetos sus materialidades y el estudio que Jobs hacía por ejemplo con el vidrio y el acero son determinantes para un Diseñador porque no sólo aprendes que no debes detenerte nunca en tu hambre por conocer, saber y compartir lo que conoces, también sientes que debes poner la mira en una sola cosa y buscar obsesivamente la perfección, existe y está en el arte. Jobs era un mostro que relacionaba todo y cree que las ciencias deben cruzarse con las humanidades para Diseñar, por eso su afán en evitar separar el hadware del software, si abandonas uno renuncias a una parte de tu visión.
Gracias a su tozudez, visión y de ser el ser más hicha-bolas que conozcas millones gozamos de un mundo que cambió porque alguien, un Diseñador fue capaz de formar gente, sumar talento, dirigir el destino de sus sueños y sobre todo sus convicciones.
Debes leerlo porque te darás cuenta que perdemos el tiempo, olvidamos nuestros sueños, olvidamos que tenemos poco tiempo y que no sabemos bien si podremos hacer todo lo que queremos porque la muerte es la única certeza que tenemos del futuro. Porque como decía Dylan “si no estás ocupado naciendo, estás ocupado muriendo” por eso Jobs no ha muerto, se quedó con nosotros, con sus colegas, para siempre.
Era 1997 cuando leí por primera vez algo sobre Arquitectura de la Información, centro del Diseño de Experiencia de Usuarios.
Han pasado 14 años y el mercado ha madurado lo suficiente como para que tenga que explicarles a los clientes que su nuevo portal o aplicación, si no considera a los usuarios como punto de partida y término de su proyecto, está destinado al fracaso.
Desde ese día me hice comprador compulsivo de libros sobre la materia. Creo que hay libros esenciales para alguien que desea empezar en esta fascinante disciplina. La clave para saber qué leer es entender que todo gira en torno al contenido. Da lo mismo si tu punto de partida es tu oficio de Diseñador, Periodista o Ingeniero, llegarás siempre a lo mismo: el contenido.
Mis 5 libros para empezar en Experiencia de Usuarios son:

“The Elements of User Experience” de Jesse James Garret. Publicado en 2002.
El gran aporte de este libro es que, en lenguaje sencillo explica los fundamentos de la disciplina entregando un modelo que permite entender cómo se diseña un medio digital y sobre la base de qué lenguaje gráfico nos entenderemos para sistematizar, por ejemplo los Mapas de Navegación. Desde este libro emerge el famoso y diariamente usado “Vocabulario visual para describir arquitectura de información y diseńo de interacción“.

“Designing web usability” de Jacob Nielsen. Publicado en 1999.
Este libro apareció en el momento justo. Cuando todos los que en ese tiempo hacíamos web y nos dábamos cuenta que este era un nuevo Diseño, que había “algo” que lo comandaba e influía Nielsen (el rey de lo feo) nos ubica y anuncia que habían trasfondos técnicos nuevos y distintos a los conocidos para decidir las interfaces; había que considerar a los usuarios que son los que validan lo que hacemos. Un libro simple, claro y de enorme influencia en el futuro de la web con un mensaje directo: puede ser muy lindo tu Diseño, pero si no funciona con sus usuarios, no sirve.

“Hot Wired style. Principles of web design” de Jeffrey Veen. Publicado en 1997
El primer artículo que leí sobre Arquitectura de la Información fue en WebMonkey (hoy está fechado en 2010 porque lo republicaron, pero debe ser de 1996). Este sitio web era de la red de la revista electrónica HotWired que dio vida a los más solventes e influyentes sitios web como el buscador HotBot o el delirante Suck.com
La influencia de Veen es notable y queda de manifiesto en este libro lúdico que muestra ya en ese entonces que el Diseño era para un tiempo nuevo, ecléctico y divertido. Veen a su vez debe ser el Diseñador con más éxito en emprendimientos relacionados con el Diseño como son Mesure Map, comprado por Google y le regaló la visualidad que conoces de Google Analytics y el reciente adquirido por Adobe, Typekit.

“Information Architecture for the World Wide Web” de Peter Morville y Lou Rosenfeld. Primera edición publicada en 1997.
Conocido como el “libro del oso polar” hizo a la vez famosa la editorial O’Reilly por sus famosas portadas con grabados de animales. Te sugiero que mires el gran catálogo de interesantes libros temáticos de esta editorial ya que ahi están muchos de los libros que nos han guiado los últimos años.
Ambos autores son autoridad indiscutida en la investigación, ejecución y denominación de gran parte de lo que conoces como Arquitectura de la Información. Su libro es la formalización del oficio de organizar, denominar, etiquetar y distribuir los contenidos en los sitios web que anunciara también Saul Wurman en su libro “Information Architecs“.
Si deseas empezar en Arquitectura de la Información este es tu libro de cabecera. Existe una versión digital en Google y una en español que está descontinuada de manera que si lo encuentras en lo viejo, cómpralo.

“Don’t Make Me Think! A Common Sense Approach to Web Usability” de Steve Krug. Publicado en 2000.
A pesar que los libros anteriores son fáciles de leer y muy útiles para empezar, ya con el título Krug nos coloca derechamente en qué siente, piensa y ejecuta un usuario. Es sugerente y claro e igual que Nielsen nos dice, especialmente a los diseñadores que las personas no están dispuestas a destinar mucho tiempo en los sitios web, ni quieren ni deben destinar mucho esfuerzo para usarlos. Es un libro serio pero no por eso muy ameno y sorprendente porque ofrece soluciones sencillas de cómo ejecutar los portales corporativos y cualquier sitio web.
Espero que estos 5 libros te ayuden a empezar en Experiencia de Usuarios y, si eres profesional vinculado a la internet o los móviles sepas qué pedir o hacer cuando te enfrentes nuevamente a un servicio digital.