Lanata dice que cumplir 50 lo liberó para decir lo que se le antoja sin explicaciones a nadie, que le importa un carajo lo que digan los demás desde que cumplió medio siglo de vida. Bueno, yo aún no los cumplo pero hace un tiempo me invade un sentimiento similar y creciente; me está empezando a importar un carajo decir cosas políticamente incorrectas.
Siento que al mercado digital chileno le hace falta un poco de sinceridad respecto a casi todo. En un país acostumbrado a los dobles discursos la escena digital chilena está lo suficientemente madura como para que un blogger hable desde su experiencia como consultor en Diseño y ojalá ayude a que futuros colegas identifiquen prácticas inaceptables y derechamente no trabajen para maleducados en ambientes de locura institucionalizada.
Existe la mala afición de pedir coitzaciones, urgentes, siempre que luego de recibidas los ejecutivos no se dignan en responder las llamadas telefónicas, ni correos para decir un simple “no, elegimos otra empresa”. Son ejecutivos que felizmente, no son mis Clientes y que aprendieron a comprar servicios sabiendo que tienen el sartén por el mango. Son pequeños dioses que deciden sin saber muchas veces bien por qué y qué eligen.
El problema que sean reyes en su mundo me importa nada, lo que encuentro indecente e impresentable son las formas. En los negocios, las formas son muy importantes y ser gentil y darse el espacio para dos líneas de correo y responder es parte de la educación mínima que espero de profesionales egresados de las mejores universidades en Chile.
Sabe acaso un ejecutivo, el tiempo y costo que tiene para un consultor o Diseñador levantar una propuesta? En sociedades maduras y educadas las propuestas se pagan. Simple, el que encarga está dispuesto a pagar para que alguien le haga una propuesta ajustada a sus necesidades. Obvio.
Sucede que en la empresa privada y en las instituciones públicas, aún con Chilecompras mediante eso está muy lejos de cumplirse. Qué exijo? lo mínimo: educación. Es mucho pedir que te respondan una propuesta a la que además te llamaron? (no acostumbro ir donde no me llaman)
A la vez, cotizar es un arte. La vieja trampa de cotizar pasado esperando la solicitud de rebaja es indecente. De un tiempo a esta parte un potencial Cliente que no me dá su presupuesto sencillamente no le cotizo. Por qué? Porque dejo claro desde el comienzo que no caeré en el juego de las tres cotizaciones ni mucho menos de la rebaja, como si lo que vendo fuesen manzanas de temporada. Si me llaman es porque saben quien soy y qué pueden esperar de mi trabajo.
Chile es un país que se mueve entre papeles, timbres y firmas. Nada funciona sin la “mosquita” (firma) que acuse que tu eres tu, que no eres otro, que no eres amigo ni del cuidador de perros de uno de los accionistas de la empresa que te contrata, ni que tampoco le debes un mango a nadie o miles de estúpidas formas y cláusulas que sólo tienen cabida en la mente enferma de los abogados de turno.
Hace unos años le envié a mi abogado uno de los contratos que debía firmar con un Banco. Eran tantas las claúsulas escritas en lenguaje legal que mejor pedí asesoría. A la media hora me la devolvió con un “firma, nada de lo que dice es demostrable y si logra alguien demostrar algo es inaplicable”.
Cuál es el problema entonces? La confianza.
En Chile, todas las relaciones comerciales parten de la desconfianza. Se teme siempre que un pinche Diseñador de provincia los perjudique, cuando en un mercado tan pequeño como el nuestro donde con suerte somos 10 consultores en Experiecia de Usuarios, un mal comentario sobre tu trabajo sencillamente te hace un daño irreparable. Una rayón de un Banco te anula!
Hace unas semanas otra institución financiera tuvo la patudez de pedirme mis balances y declaraciones de impuestos, material absolutamente confidencial. La paradoja es que soy yo el que les dá crédito a ellos muchas veces a 90 días para pagar una factura por algo ejecutado y recibido conforme. Si fuera por desconfiar, tengo argumentos suficientes para desconfiar de gran parte de las empresas y sus modelos de pago a proveedores. Todas las empresas, todas trabajan con el crédito que les otorgamos los Consultores y Pymes que les venden servicios y productos.
En Inglaterra se hacen contratos breves con pagos semanales. A nadie se le ocurre pagar una factura más allá de 7 días y si no lo hacen existen oficinas en la comuna, como en Alemania donde uno denuncia la deuda y es el Municipio quien les cobra con una fuerte multa.
Los Contratos son para cuando ya no hay palabras posibles de entendimiento, no para saber si uno tiene seguros de salud al día o si los empleados tengan sus imposiciones pagadas. Los Contratos hoy en Chile son producto de la desconfianza y le descaro en un mercado de creciente locura institucionalizada.
Cuando fue el desastre del Exxon Valdez en Alaska, con el derrame más grande de petroleo hasta ese momento (1989) no existía la internet ni las redes sociales. El principal conductor de la noticia fue CNN; información unívoca donde la poderosa Exxon pudo comprar su impunidad social.
Hoy con internet y las redes sociales la comunicación es multiunívoca y en particular la más valiosa es aquella que emerge de las audiencias, ávidas de intervenir y que su voz opinión castigue o premie para provocar cambios. Hoy el Diseño, como una reflexión y protesta puede valorizarse más gracias a que se construye una red de protesta civil a través del re-diseño del logo de BP, responsable de la tragedia ambiental del Golfo de México.
El Greenpeace lanzó la iniciativa de protesta civil a través de una red social que permite a cualquiera emitir su protesta, re-dibujando el logotipo de BP.
El efecto es inmediato y masivo. Las redes sociales no sólo permiten que la marca hable (cosa que al paracer no hace) si no que todos hablen, esto hace que la marca no sólo sufra un enorme daño legal, político y económico, si no que de comunicación.
Podrá BP usar su famoso logo verde, lleno de vitalidad ambientalista después de este desastre con su marca? Podrá BP ser igual después de todo esto?
Lo dudo, y de eso nos encagaremos todos.
Los sistemas digitales sirven para COMUNICAR. Lo hemos repetido incansablemente, el respeto de la Experiencia de los Usuarios tiene que ver con que sean accesibles, usables y sobre todo actualizados justamente cuando los usuarios lo necesitan.
Han pasado 30 horas desde el terremoto en Chile y llama la atención el fracaso digital de las autoridades y servicios básicos en el uso de los medios digitales como canales afectivos para mantener a la población informada y sobre todo, para marcar presencia efectiva. Gran parte de las quejas de la población que escucho en radio o leo en Twitter (a través de #terremotochile) es la falta de comunicación, la carencia absoluta de una voz que lleve la calma y diga qué hacer a través de éstos insuperables canales de comunicación.

La Oficina Nacional de Emergencia Onemi tiene un sitio web inútil ante las emergencias (!), no tiene versión móvil básica. El sitio informa con formato de diario, tardíamente los grados y lugares de las réplicas tarde y mucho después que la prensa y el sitio del Gobierno norteamericano. No tiene Twitter ni ningún red social, ni usa Google Maps para georeferenciar la situación, ni hablar de un canal TouTube.

Carabineros de Chile tiene el sitio caído. Su canal Twitter no publica nada desde el 10 de marzo del 2009. El canal YouTube no se actualiza hace un año…

Gobierno de Chile: el sitio web sólo sirve para promover cosas, no para gobernar. Sin Twitter. El último vídeo en YouTube es del 22 de febrero de un homenaje hecho al Ministro Secretario General de Gobierno. Sin duda alguna nadie en el gobierno de Chile sabe que Obama transmite en vivo por esta red social sus importantes iniciativas (el último vídeo es de hace 19 horas).
No quise buscar material de las intendencias o municipios para no seguir avergonzando a más funcionarios.
La empresa privada no lo hace mejor que el Gobierno. En un país donde hasta las moscas están privatizadas, es clave que las empresas que venden servicio básicos como agua, energía eléctrica y gas, TV, acceso a internet e infraestructura tengan canales efectivos y eficientes para mantenerse comunicados con sus Clientes.
Las líneas de emergencia no contestan, tampoco sus ejecutivos de RRPP hablan por las pocas radios que transmiten. Cuán útiles hubiesen sido sitios web con información sobre el estado de sus servicios, canales Twitter o aplicaciones móviles, para estar al lado de sus Clientes, para cumplir con todo lo que nos dicen en sus agotadoras campañas de publicidad.
Quiénes son los grandes ganadores (por decirlo de alguna manera) en ésta emergencia que seguiremos viviendo por varias semanas:


Nunca como en las emergencias es que se pueden apreciar las carencias o fortalezas de los medios digitales bien pensados, diseñados y programados. Nunca ha sido tan valioso para un sitio web ser accesible, usable y actualizado. En ningún otro momento ha sido más importante sentir la estrategia digital del Gobierno y los servicios básicos ante el terremoto en Chile.
Los chilenos olvidamos pronto las malas cosas y pronto volveremos a la normalidad. Ojalá los ejecutivos y autoridades que compran soluciones para medios digitales aprecien más una aplicación útil para iPhone, un canal de TV por internet, usar Twitter como canal efectivo, etc.
Ojalá que vean lo útil que es para sus audiencias que piensen en ellas y sólo ellas.

Cada cierto tiempo pasa por mi casa “el niño que pide”. Es el nombre con que se identifica a través del citófono un joven veinteañero que practica una de las más tristes e indignas tareas que pueda hacer cualquier ser humano: pedir algo, cualquier cosa que nos sobre. Pide porque tiene hambre y desesperanza.
Jimmy se identifica como un niño y su solicitud es directa. Su mirada es extraviada, de pelo sucio y largo, viste el polar de un colegio católico y carga con una bolsa de enseres mínimos, normalmente alimentos.
Me importa un carajo mi ingenuidad y las sospechas clásicas de los demás de que es un flojo que le sale mejor andar pidiendo que trabajar. Como si golpear las puertas que lo separan de nuestro mundo fuera tan sencillo. Hay algo de Jimmy que me impide no creerle cuando me dice que no sabe qué hacer y que lo único que se le ocurre es pedir por las casas que acuden a su triste llamada con algo de alimento.
Esta vez andaba con su hijito de unos 5 años. De enormes ojos, jugaba meterse sus manitas a una boca plagada de restos de chocolate. Su cabeza rapada terminaba la imagen del típico niñito de la calle, uno igual que Jimmy, sin alimento, ni oportunidades, ni casa, ni educación ni nada.
Cuando le pregunté su nombre me respondió con un triste Ismael Basura. Mi mente se quedó en blanco, mis ideas de un mundo mejor sucumbieron, mis anhelos y esperanzas se cayeron de golpe, no sabía que decir. Me quedé petrificado escuchando un Ismael que se siente hijo de lo que sobra. Es posible que su corta vida ya le enseñó que no pertenece a éste barrio a esta ciudad, ni este país ni este mundo. Ya sabe que es la escoria, lo que no queremos ver ni sentir, el ya sabe que es parte de lo que no queremos asumir. Sabe que sobra y que como no sirve para nada hay que tirarlo lejos.
Eso es lo que hacemos a diario con los que sobran, los dejamos hundirse en su desesperanza y tristeza. Los dejamos tirados sin darles la ayuda que tanto necesitan. Isamel es el próximo odio que tendrás ante tus ojos recordándote que hemos fracasado.
Jimmy y su hijito son el fracaso de Chile, nuestro fracaso, mi fracaso. Como profesional, como chileno, como ser humano, como padre e hijo de esta tierra generosa.
Se acaba este año maldito, un año lleno de problemas, uno extraño, olvidable que al finalizar nos envía un misil directo a nuestra línea de flotación y que hunde cualquier pensamiento egoísta sobre lo mal que nos fue.
Yo estaba leyendo el diario, cerrando ventanas para que no entrara el humo de los incendios que acechan la ciudad. Jimmy y su Ismael se colarán para siempre en nuestras casas. Estarán ahí esperando a que los salvemos de la pobreza y la desesperanza. Estarán ahí, esperando que terminemos con el egoísmo obsceno en que hemos transformado nuestro país. En el Chile del “hazte cargo solito” los Jimmys no tienen ninguna otra herramienta que golpear las puertas, las rejas, los citófonos y los muros que hemos construido, para no dejar entrar la basura de la calle.