Cuando fue el desastre del Exxon Valdez en Alaska, con el derrame más grande de petroleo hasta ese momento (1989) no existía la internet ni las redes sociales. El principal conductor de la noticia fue CNN; información unívoca donde la poderosa Exxon pudo comprar su impunidad social.
Hoy con internet y las redes sociales la comunicación es multiunívoca y en particular la más valiosa es aquella que emerge de las audiencias, ávidas de intervenir y que su voz opinión castigue o premie para provocar cambios. Hoy el Diseño, como una reflexión y protesta puede valorizarse más gracias a que se construye una red de protesta civil a través del re-diseño del logo de BP, responsable de la tragedia ambiental del Golfo de México.
El Greenpeace lanzó la iniciativa de protesta civil a través de una red social que permite a cualquiera emitir su protesta, re-dibujando el logotipo de BP.
El efecto es inmediato y masivo. Las redes sociales no sólo permiten que la marca hable (cosa que al paracer no hace) si no que todos hablen, esto hace que la marca no sólo sufra un enorme daño legal, político y económico, si no que de comunicación.
Podrá BP usar su famoso logo verde, lleno de vitalidad ambientalista después de este desastre con su marca? Podrá BP ser igual después de todo esto?
Lo dudo, y de eso nos encagaremos todos.
Los sistemas digitales sirven para COMUNICAR. Lo hemos repetido incansablemente, el respeto de la Experiencia de los Usuarios tiene que ver con que sean accesibles, usables y sobre todo actualizados justamente cuando los usuarios lo necesitan.
Han pasado 30 horas desde el terremoto en Chile y llama la atención el fracaso digital de las autoridades y servicios básicos en el uso de los medios digitales como canales afectivos para mantener a la población informada y sobre todo, para marcar presencia efectiva. Gran parte de las quejas de la población que escucho en radio o leo en Twitter (a través de #terremotochile) es la falta de comunicación, la carencia absoluta de una voz que lleve la calma y diga qué hacer a través de éstos insuperables canales de comunicación.

La Oficina Nacional de Emergencia Onemi tiene un sitio web inútil ante las emergencias (!), no tiene versión móvil básica. El sitio informa con formato de diario, tardíamente los grados y lugares de las réplicas tarde y mucho después que la prensa y el sitio del Gobierno norteamericano. No tiene Twitter ni ningún red social, ni usa Google Maps para georeferenciar la situación, ni hablar de un canal TouTube.

Carabineros de Chile tiene el sitio caído. Su canal Twitter no publica nada desde el 10 de marzo del 2009. El canal YouTube no se actualiza hace un año…

Gobierno de Chile: el sitio web sólo sirve para promover cosas, no para gobernar. Sin Twitter. El último vídeo en YouTube es del 22 de febrero de un homenaje hecho al Ministro Secretario General de Gobierno. Sin duda alguna nadie en el gobierno de Chile sabe que Obama transmite en vivo por esta red social sus importantes iniciativas (el último vídeo es de hace 19 horas).
No quise buscar material de las intendencias o municipios para no seguir avergonzando a más funcionarios.
La empresa privada no lo hace mejor que el Gobierno. En un país donde hasta las moscas están privatizadas, es clave que las empresas que venden servicio básicos como agua, energía eléctrica y gas, TV, acceso a internet e infraestructura tengan canales efectivos y eficientes para mantenerse comunicados con sus Clientes.
Las líneas de emergencia no contestan, tampoco sus ejecutivos de RRPP hablan por las pocas radios que transmiten. Cuán útiles hubiesen sido sitios web con información sobre el estado de sus servicios, canales Twitter o aplicaciones móviles, para estar al lado de sus Clientes, para cumplir con todo lo que nos dicen en sus agotadoras campañas de publicidad.
Quiénes son los grandes ganadores (por decirlo de alguna manera) en ésta emergencia que seguiremos viviendo por varias semanas:


Nunca como en las emergencias es que se pueden apreciar las carencias o fortalezas de los medios digitales bien pensados, diseñados y programados. Nunca ha sido tan valioso para un sitio web ser accesible, usable y actualizado. En ningún otro momento ha sido más importante sentir la estrategia digital del Gobierno y los servicios básicos ante el terremoto en Chile.
Los chilenos olvidamos pronto las malas cosas y pronto volveremos a la normalidad. Ojalá los ejecutivos y autoridades que compran soluciones para medios digitales aprecien más una aplicación útil para iPhone, un canal de TV por internet, usar Twitter como canal efectivo, etc.
Ojalá que vean lo útil que es para sus audiencias que piensen en ellas y sólo ellas.

Cada cierto tiempo pasa por mi casa “el niño que pide”. Es el nombre con que se identifica a través del citófono un joven veinteañero que practica una de las más tristes e indignas tareas que pueda hacer cualquier ser humano: pedir algo, cualquier cosa que nos sobre. Pide porque tiene hambre y desesperanza.
Jimmy se identifica como un niño y su solicitud es directa. Su mirada es extraviada, de pelo sucio y largo, viste el polar de un colegio católico y carga con una bolsa de enseres mínimos, normalmente alimentos.
Me importa un carajo mi ingenuidad y las sospechas clásicas de los demás de que es un flojo que le sale mejor andar pidiendo que trabajar. Como si golpear las puertas que lo separan de nuestro mundo fuera tan sencillo. Hay algo de Jimmy que me impide no creerle cuando me dice que no sabe qué hacer y que lo único que se le ocurre es pedir por las casas que acuden a su triste llamada con algo de alimento.
Esta vez andaba con su hijito de unos 5 años. De enormes ojos, jugaba meterse sus manitas a una boca plagada de restos de chocolate. Su cabeza rapada terminaba la imagen del típico niñito de la calle, uno igual que Jimmy, sin alimento, ni oportunidades, ni casa, ni educación ni nada.
Cuando le pregunté su nombre me respondió con un triste Ismael Basura. Mi mente se quedó en blanco, mis ideas de un mundo mejor sucumbieron, mis anhelos y esperanzas se cayeron de golpe, no sabía que decir. Me quedé petrificado escuchando un Ismael que se siente hijo de lo que sobra. Es posible que su corta vida ya le enseñó que no pertenece a éste barrio a esta ciudad, ni este país ni este mundo. Ya sabe que es la escoria, lo que no queremos ver ni sentir, el ya sabe que es parte de lo que no queremos asumir. Sabe que sobra y que como no sirve para nada hay que tirarlo lejos.
Eso es lo que hacemos a diario con los que sobran, los dejamos hundirse en su desesperanza y tristeza. Los dejamos tirados sin darles la ayuda que tanto necesitan. Isamel es el próximo odio que tendrás ante tus ojos recordándote que hemos fracasado.
Jimmy y su hijito son el fracaso de Chile, nuestro fracaso, mi fracaso. Como profesional, como chileno, como ser humano, como padre e hijo de esta tierra generosa.
Se acaba este año maldito, un año lleno de problemas, uno extraño, olvidable que al finalizar nos envía un misil directo a nuestra línea de flotación y que hunde cualquier pensamiento egoísta sobre lo mal que nos fue.
Yo estaba leyendo el diario, cerrando ventanas para que no entrara el humo de los incendios que acechan la ciudad. Jimmy y su Ismael se colarán para siempre en nuestras casas. Estarán ahí esperando a que los salvemos de la pobreza y la desesperanza. Estarán ahí, esperando que terminemos con el egoísmo obsceno en que hemos transformado nuestro país. En el Chile del “hazte cargo solito” los Jimmys no tienen ninguna otra herramienta que golpear las puertas, las rejas, los citófonos y los muros que hemos construido, para no dejar entrar la basura de la calle.

Sí, un grupo iraní hackeó ayer 18 de diciembre Twitter. Esta es la imagen que dejaron por un buen rato los cyber terroristas.
Que buena advertencia sobre cómo las batallas están digitalizadas hace rato.
En Chile estamos en período de elecciones y una de las cosas que más extraño en las “propuestas” (si se pudiese hablar de ellas) es la ausencia de ideas para las políticas digitales, ley de propiedad, defensa y cyber-terrorismo. Como escribiera hace un tiempo, es vital discutir, analizar y crear debate en torno a la cyber defensa de la soberanía. Chile debe dejar de ser un país digital con gobiernos análogos.
A la luz de cómo se han llevado las campañas presidenciales en los medios digitales siento que tenemos nulas alternativas de que el próximo Presidente de Chile avance a la ley de Moore.